En agosto de 2009 la cara oeste del estético monolito calcáreo conocido como Naranjo de Bulnes, vio como los hermanos Pouabrían una vía que pasará a la historia: Orbayu. Hasta la fecha puede considerarse como la ruta alpina más complicada del mundo. Pues no solo su dificultad (8c+/9a) se interpondrá ante los aspirantes y la satisfacción de contemplar el panorama cumbreño, también los harán los potenciales vuelos de 25 mts, los seguros de dudosa reputación y, por supuesto, la meteo de Picos. Dos meses de pruebas, muchos metros de vuelo sin motor, sudores fríos y gritos tuvieron que pasar los Pou hasta conseguir su objetivo. Así, tras ocho horas de ardua escalada lograron coronar el Picu por su nueva vía, Orbayu, que además ostenta el título de ser la más difícil del planeta.
Son las 9 de la mañana y, por fin, despúes de varios escarfeos con largos dudosos, hemos encontrado el auténtico comienza de esta vía al Urriellu. La Regil, serpentea por el hombro hasta enlazar con la Pidal-Cainejo, surcando casi 700 metros de trazado por la cara NO del mítico monolito calizo, sin superar, en teoría, el quinto grado. Sin duda es una ruta que otorga notoriedad a la vía normal de la cara norte, con la que se inicio el alpinismo de dificultad en nuestro país, así que medirse en sus canales, llambrias y chimeneas era una experiencia alpina que, ni Fusta, ni yo, podiamos dejar de vivir. Gracias a una cordada que venía por la pedrera ubicamos el comienzo de la vía, justo encima de las repisas herbosas, al amparo de una pequeña oquedad. Esta primera tirada asciende por una vira descompuesta formada por angulosas piedras colocadas una sobre otra. La configuración de las mismas permite numerosos puntos de seguro pero la fiabilidad de la roca es más discutible.
Es mi turno de lidiar con el Naranjo, el segundo largo sube por un espolón sencillo en línea recta. Desde que empezamos la escalada nos empecinamos en buscar una travesía descendente que da acceso a la canal que divide en dos el hombro, pues según nuestro croquis (nada fiable, por cierto) ya tendríamos que empezar a desplazarnos hacía la izquierda. Llego a una reunión equipada con clavos, como todas las del recorrido, y Fusta sube a mi encuentro. En este punto la cordada predecesora nos pisa los talones y entre todos logramos vislumbrar el camino entre tantas supuestas posibilidades. Tercer largo, mi compañero hace varios intentos de acceder a la canal que, tentadora, aparece a nuestra izquierda, pero todos sus intentos son infrutuosos y decide volver a la reunión para probar suerte saliendo hacía arriba. Gran error. La escalada se torna complicada y de difícil protección, sin embargo, un clavo colocado estrategicamente permite a Fusta descolgarse hasta mi posición. Trás un pequeño receso, vuelve a la carga, justo en el momento en que aparece un escalador de la otra cordada. Mi compañero esta fuera de nuestro campo de visión y solo escuchamos sus negativas a la pregunta de si ha descubierto la dichosa travesía. De repente nos comunica que ve una reunión en lo alto a la que se accede por una chimenea-canal, el escalador que comparte reunión conmigo me dice que vayamos por ahi, que es la vía Carletto Re, de la misma dificultad y con igual objetivo que la Regil, así que, trás una voces al vacio, mi ávido compañero se lanza a su resguardo. Pasan interminables minutos hasta que escucho el familiar y reconfortante llamado de reunión.
Que sorpresa!!el largo que me toca recuperar es difícil y fatigoso, encajonado en una fisura ancha, chimena, algo desplomado...le grito al Fusta que como ha subido por ahí, que obviamente no es el largo que nos tocaba. Ya verás que marrón!!! La reunión esta en un nicho y tiene dos clavos nuevos unidos por cordinos nuevos y un maillón, presumiblement alguien se ha visto en una situación similar a la nuestra. Vista la predicción del siguiente largo, en el que caso de que siguieramos por esta variente, decidimos rapelar a la canal que ahora tenemos bajo nuestros pies. Preparamos la maniobra y baja mi compañero. Nada más descargar su peso observo que la ecualización está mal calculada y toda la fuerza es recibida por un solo clavo que se retuerce con los leves tirones del Fusta. - Baja despacito...- le grito. - Mira, debe ser por ahí.- Me grita Fusta. - Tu baja, que lo discutimos en la reunión... Después de unos segundos, que se tornaron horas, llego hasta mi compañero y le cuento el percal mientras me preparo para la siguiente tirada. En principio, sin difcultad y muy evidente de seguir, pues ante nosotros se eleva una canal bastante vertical pero bien dotada de agujeros y cantos por los que progresar. Subo confiado y agil, pero la canal va ganando verticalidad y perdiendo facilidad, depués de muchos metros ganados intuyo sobre mi cabeza un techo que parece estar roto en su parte superior por lo que deduzco que existiran asideros contundentes para vencer el aereo paso. Los vestigios roñosos van surgiendo metro trás metros, me aseguro a un último y cochambroso clavo antes de acometer el paso complicado. En una fisurilla alcanzo a colocar un Alien amarillo. Subo las manos por encima del techo y descubro que mis esperanzas eran vacias, la roca es lisa, aferro como puedo un pequeña regleta y tiro de ella con todas las fuerzas que me quedan, cuando empiezo a remontar el escoyo, los pies pierden adherencia y vuelo por los aires. Trás el estupor de capitular ante la gravedad preparo la maniobra para descender hasta una salida que vi a mi izquierda mientras escalaba y que, aparentemente, conduce al espolón del hombro, una sección de la escalada de III grado. Por fin, en terreno sencillo monto reunión y me junto a mi compañero. Han pasado muchos minutos desde que sali de la reunión, parece que llevamos escalando la vida entera. Ensamblamos hasta la grandísima repisa del hombro, donde aprovechamos para relajarnos, comer y beber algo antes de acomenter los últimos largos, pertenecientes a la Pidal-Cainejo. Son cerca de las 4 de la tarde, llevamos cerca de 7 horas de actividad y queremos terminar cuanto antes, dejar de lado la incertidumbre que se vive en la reunión mientras el compañero otea el sendero vertical. Fusta se lanza a un largo sencillo y panorámico, que busca el comienzo de la gran chimenea de la norte.
El próximo largo es para mi, una hazaña histórica, pues avanza a través de una placa con clavos y pocas posibilidades de autoprotección. Es alucinante la maña y el coraje que echaron los primeros ascensionistas. Queda un largo precioso, bien protegido y muy alpino.
Por fin la chimenea de salida. Este largo tiene el paso más complicado de la Pidal-Cainejo, la famosa Panza de Burra (V). Sigo a la cabeza, mi compañero esta un poco saturado y no tiene muchas ganas de arrastrarse, además el experto come-chimeneas soy yo. Empieza la sección escalando en oposición y asi continuo hasta superar el escoyo, la verdad es que no me di ni cuenta, sería la ilusión de perdernos más y de alcanzar la cumbre dentro de poco. Es un largo bonito, aunque menos impresionante que la placa anterior.
Último largo antes de las canales de salida, Fusta a la carga. El comienzo es sencillo y tumbuda, sin embargo, el final de la tirada es vertical y tiene que superar un pequeño saliente de roca. Mi compañero lo pelea con exito y maestría, aunque las horas de escalada pesan y se deja escuchar algún resoplido de estraperlo.
Mientras Fusta escala veo aparecer en el hombro a la cordada que venía a nuestra zaga, han salido con casi dos horas de retraso, les grito que como están y me contestan que han llamado al helicoptero, pues uno de los integrantes parece haber sufrido una pájara y esta mareado y vomitando. Cuando mi aguerrido compañero monta la reunión llega el estruendoso aparato. Os aseguro, que escalar con la sensación de que gente con la que has vivido algunos momentos en pared esta siendo rescatada no es nada estimulate, no obstante me alegro mucho de que todo haya salido bien.
Cuando llego al relevo el asunto parece perder peso, la inclinación de lo que nos queda anuncia el final de las dificultades. Decido subir encordado pero deprisa, es decir, poniendo pocos seguros, a no ser que la cosa se ponga fea, a estas alturas no estamos para confiarnos, sin embargo, estiro los 60 m de cuerda y monto una reunión para que venga Fusticiero. En este punto solo queda trepar hasta la arista, asi que nos desencordamos y empezamos a subir por lo que parece más evidente, de pronto y para nuestros mellados ánimos aparecen dos posibilidades, una canal a la izquierda o seguir recto por una chimenea poco alagüeña, gracias a nuestro horrible croquis, nos decantamos por salir a izquierdas. Trás 50 metros de trepada estamos ante un callejón sin salida, nos paramos a repasar el plan minuciosamente y escogemos destrepar y escapar, a estar alturas estamos huyendo del Picu, por la posibilidad que desechamos anteriormente.
Esta vez si!!!hemos dado en el clavo y salimos a la arista con unos minutos de diferencia, los últimos metros hasta la cumbre son algo diferentes a los acometidos durante nuestra ascensión a la Cepeda, estamos rendidos y euforicos a la vez. Una fotillo, una sonrisa, disfrutamos frugalmente del atardecer y sus vistas, pues son las 7 de la tarde, y preparamos el descenso.
Muy de nuestro agrado nos encontramos con dos cordadas asturianas que nos proponen unir cuerdas para acelerar los rápeles de la sur, aceptamos sin dudar. Es reconfortante y precioso comprobar como después de una aventura como la nuestra hay gente desconocida que te anima y felicita, evaporando los nervios y solidificando los verdaderamente válido del juego.
No cabe duda de que la Regil es una aventura no apta para todos los públicos, su dificultad no estriba en la técnica sino en la intuición, nosotros fuimos capaces de desplegar nuestros institos y aptitudes para realizar con éxito la ascensión, pero no me atrevería a recomendar esta vía a cualquiera, a no ser que este dispuesto a vivir una gran aventura que exige motivación, energía y paciencia.
Para ser fieles a la servilleta que Fusta y yo rellenamos de ilusiones al comenzar el año pusimos proa a los Picos de Europa, con la vista fija en el faro natural que es el Picu Urriellu. Así pues, con algo de preparación extra y motivación de sobra partimos con calma hacía la próxima aventura vertical, esta vez llena de leyenda y mito. Decidimos hacer la aproximación por Pándebano pues era el único camino que conociamos con seguridad, además de haber escuchado reiteradas veces que es el más agradable y menos cansador. Aparcamos en la niebla, preparamos los bártulos y, cargados de optimismo, comenzamos la larga aproximación. Trás dos horas y media, zetas y gotitas de agua cubriendonos por completo aparecio el refugio de la Vega de Urriellu, que parecia levitar entre las nubes. Por fin estabamos en el escenario de nuestro sueño montañero y aun no habiamos podido divisar al protagonista. La mañana siguiente estaba de resaca y la neblina del jolgorio atmosférico del día anterior aparecia pegoteada en las paredes del Naranjo, asi que nos decidimos por escalar la vía Cepeda, en la cara este del Picu, ya que aun siendo más dificil tambien es más sencilla de abandonar que la Norte. La jugada nos salió a la perfección. Esta maravillosa vía, obra de Udaondo y compañía, resuelve con elegancia el vertical escollo que supone esta vertiente del monolito calizo, evitando las máximas dificultades, asi pues en toda la escalada solo encontraremos un paso cotado de V+, que actualmente esta siendo estirado a 6a por algunos escaladores. Este famoso protector del este es conocido como "el rompetobillos". Partimos fugaces del refugio por la Canal de la Celada hasta toparnos de pleno con el fabuloso escollo que supone esta vertiente del Picu. Sin perder mas tiempo, pues varias cordadas nos persiguen me armo de cacharros y bajo la luz difusa del cielo emcapotado empiezo a escalar. Los primeros metros ganan altura progresando por una bonita y sencilla fisura que jalona la gran placa a la izquierda de la laja con forma de "Y". Su dificultad no supera el III grado ya que cuenta con numeroso asideros y grandes posibilidades de protección, aun así no conviene confiarse, pues es terceros son verticales y la emblemática montaña no regalada nada. Esta tirada finaliza al cegarse la anterior fisura, en ese momento tendremos que hacer un flanqueo a derechas para encontrar dos clavos en un nicho bastante amplio. La verdad es que posar las manos en la maravillosa caliza del Naranjo es una experiencia alpina de gran intensidad, la franqueza de la roca, su tacto y los movimientos que te obliga a ejecutar transforman la escalada en una bella coreografía con la montaña, es como bailar con la agresividad de la Naturaleza.
Fusta se encarga del siguiente largo. Este es mas complicado que el anterior (IV) y sigue una placa con cantos y eficientes adherencia siguiendo los lapiaces labrados por la constancia de las gotas. La dificultad de este largo estriba, como suele ser en las lisas llambrías, en descubrir la ruta y controlar los nervios cuando la seguridad escasea y el vacio te arropa. En cualquier caso, el comienzo de la chimenea que forman la gran laja con la imponente cara este marca la meta de este relevo de la Cepeda. No se que juegos del azar me obligan a escalar todas las chimeneas que hemos encontrado a lo largo del año, empezamos en Galayos y terminamos en el Picu, sin embargo, estoy demasiado feliz para recordar los angustiosos y lisos esfuerzos necesarios para avanzar en oposición por los costados del granito y parto decidido al lio. Esta tirada es sencilla, buenos agarres y poca exposición, por el encajonamiento, hacen de este tramo una entretenida escalada.
Despues de los metros de rigor, al llegar a la reunión, justo en la cima del caprichoso gendarme, los Picos de Europa me obsequian con sus mejores galas, el cielo y el mar han decido sentarse en la tribuna más lejana para contemplar el espectaculo geológico de la cordillera en toda su grandeza. El Sol ha conseguido establecerse donde se merece e ilumina un conjunto de colores y formas que llevare conmigo para siempre. Que ricos somos los pobres, solo es necesario saber donde buscar.
Cuendo llega Fusta aprovechamos tomar una fotografias y sobre todo para exprimir el mundo que nos rodea, no es para menos, estamos en un trono privilegiado, exultantes de alegría y con ganas de transformar esta escalada en uno de los momentos mas memorables de nuestras vida.
Entre tanta parafernalia mi compañero continua con el, a simple vista tedioso, ritual y se dispone a atacar el siguiente largo. Este es un poco mas complicado (V), la primera sección supera una plaquita para encarar por la izquierda un pequeño diedro. Estos son los primero metros de nuestro Picu en que el vacio y las chovas son las compañeras de andanzas, por todos lados te asedia la sensación de ingravidez y surrealismo, propia de estar avanzando por la vertical y no por la horizontal, un capricho...Con temple y maestría Fusta supera exitosamente cada dificultad planteada por el bravio monolito y me lo hace saber con el familiar grito de reunión.
Siguiente largo para mi, armado de cacharros dirijo mis movimientos a alcanzar un nicho donde protejo a discreción, desde alli es necesario navegar por una placa sencilla (IV/IV+), siempre buscando los mejores asideros y apoyos pues la exposición de este largo juega un papel psicológico que puede chafar la ilusión de la escalada.
Sin embargo, un poco de sesera soluciona cualquier paso. Termino en una gran repisa que debere continuar hacia la izquierda y montar relevo en un tinglado de rapel equipado último modelo. Se trata del escape de la cara este, que sigue el recorrido de otro futuro proyecto vertical, Espejismos de Verano. En este punto, despues de charlar un poco de la impresionante situación en la que estamos, optamos por empalmar dos largos sencillos y cortos antes de las últimas dificultades de la vía. Fusta el encargado de lidiar con esta pequeña licencia alpina.
Es común que cuando intentamos innovar nos metamos en lios, esta vez no será diferente, mi arrojado compañero, en su impetu montañero, se pasa la repisa donde estan los clavos instalados, asi que asciende por un diedro, parte de la siguiente tirada. Mientras Fusta busca la esquiva reunión, observo por el rabillo del ojo un espídico manchon negro que da veloces tumbos por la repisa, al principio me mosqueo pero de repente, debajo de una piedra, aparece un simpático compañero, un ratoncito montañero, no se como ha llegado alli, pero mueve el hocico y me mira como si estuviera invadiendo su jardín. A todo esto, los gritos de mi compañero me sacan de las ensoñaciones tipo Saint Exupery, se ha decidido por montar una reunión alternativa en una buena fisura que corta perpendicularmente un gran diedro, principal protagonista del largo que me iba a tocar escalar, una pena. Aún asi, los pocos metros que me quedan son una maravilla, aparecen por primera vez para mi los famosos tubos de organo, uno de los rasgos que han hecho ilustre la escalada en los Picos de Europa, un capricho geológico que el agua ha labrado pacientemente para el placer de los escaladores.
Bueno, despues de unas cuantas horas de actividad, aunque han parecido segundos, nos plantamos bajo el "Rompetobillos". No se ve tan amanezador, sobre todo por culpa del spit que protege el paso. Es Fusta el encargado de la faena de esta tarde, no se amedrenta en absoluto y comienza la bella coreografía que descifrará la combinación para alcanzar el tesoro, es decir, la ansiada cumbre. Despues de arramplar con el ultimo escoyo toca atravesar la ventana que aparece a nuestra izquierda y que conecta la cara este con la sur. Una forma poco elegante de terminar este precioso y natural trazado en la caliza norteña.
Ya solo queda una sencilla trepada hasta la cumbre. Siguiendo una visible canal, y teniendo cuidado de no tirar piedras a las cordadas que vienen detrás, me adelanto a Fusta y llegando a la cima tomo la estatua de la virgen y la alzo como si fuera el trofeo por haber realizado la ascensión. Al poco rato llega mi compañero, el cansancio deja paso a la felicidad de estar en tan privilegiado emplazamiento.
Desde aqui los Picos de Europa nos muestran su personalidad más agreste, estas montañas no acarician el cielo, lo muerden con violencia. Estar aqui es como estar en las celdas de los observadores de tiburones, solo que sin barrotes, afiladas agujas, esbeltas torres, profundos abismos, senderos nerviosos, la perspectiva del mundo desde aqui es sobrecogedora. Las nubes danzan a nuestro alrededor, el mar sigue alli, incólume, intentando ganarle la partida al cielo, nosotros podremos ver tan intenso enfretamiento desde el palco presidencial. Es realmente hermoso lo que contemplan nuestros sentidos. En la cumbre nos hemos encontrados con otros dos escaladores madrileños que también están de estreno en el Urriellu, los cuatros formamos una de las fiestas más felices a la que haya asistido jamás, los cascos podrían transmutarse perfectamente en capirotes de cumpleaños pues reimos como niños y la guasa inunda las alturas del Picu. Trás una hora y media en la cumbre, mas o menos, que se nos hicieron cortísimas decidimos volver a la seguridad de la horizontalidad, asi que tiramos para abajo. Será necesario regresar por donde vinimos y montar tres rápeles, si tienes cuerda de 60 metros, para alcazar la base de la cara sur, desde aqui tomar el camino de la Canal de la Celada hasta el refugio.
Ya allí, por fin, la jornada ha sido larga pero ha merecido la pena, hemos cumplido con nuestro contrato pero sobre todo hemos cumplido con una vieja y linda ilusión, la de medir nuestras capacidades con uno de las pedrolos más bellos que la naturaleza ha puesta en la Tierra, quien si para vigilarnos o para enamorarnos. Mucho monte!!!