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sábado, 26 de enero de 2013

La Gran Diagonal en Peña Cagás

Una calurosa mañana primaveral de finales de mayo nos ha invitado al Fusta y a mi a echarnos al monte en busca de una bonita ascensión. Después de cotillear croquis donde encontrar el objetivo de la jornada, el cual debe cumplir ciertos requisitos de soledad, originalidad y ambiente, nos decidimos por poner proa hacia Peña Cagás, un risco de buen porte que aflora en el extremo oriental de la Gran Cañada y al que se accede tras una agradable aproximación por la Senda Maeso.

Hemos elegido la vía llamada Gran Diagonal que según el detallado croquis de Vía Clásica sigue un evidente sistema de diques con una marcada tendencia diagonal, lo que ha derivado en su nombre. El trazado, marcadamente natural, de la ruta se divide en dos tiradas de graduación cercana al 6a, aunque depende de las referencias, la dificultad puede bailar entre el V+ y el 6a+.



Nos dividimos los largos, yo el primero y Fusta el Segundo, nos armamos con algo de artillería y empezamos la ascensión. 

Empiezo por una pequeña placa hasta un clavo que se sitúa justo al comienzo del prominente dique, el cual seguiremos toda la vía. Unos metros más hacia la derecha está el paso más tonto del largo y de los peores de la ruta. Está protegido por un spit y se trata de superar en travesía un pequeño murete muy vertical de los que tiran para atrás con los pies en adherencia. Después de negociar unos minutos, la dificultad disminuye y la vía se convierte en una pista de carreras muy, muy disfrutona. Algún aleje simpático le da un poco de glamour al asunto, hasta que llegas a una especie de cortado. Aquí hay otro pasito tontorrón, que se supera destrepando por un lado y encaramándose al otro. La verdad es que le resta algo de continuidad al largo pero, a su vez, le da un toque alpino muy peculiar, de esos que te hacen sentir como un señor montañero. Desde allí, se continúa hasta la reunión sin más problemas.



La verdad es que no recuerdo la exposición del largo, imagino que sería porque se deja disfrutar, pese a la escasez de emplazamientos para friends. Así que no supuso mayor problema escalar con un buen puñado de metros de cuerda bajo los pies.

Tras unos minutos Fusta llega a mi vera y se prepara para encarar su largo, sin duda el más bonito de la vía. Primero hay que destrepar una especie de chimenea escagarrurciada por los buitres para enlazar con una placa que conduce a un reluciente spit o parabolt. Está sección es algo trabajosa y nos hizo dudar un buen rato, por lo que decidimos descolgar al primero hasta que estuviera cómodo y acometer la escalada desde ese punto. Además, la placa hasta el seguro es bastante fina, y la chimenea cagada parece estar esperando algún escalador torpe para llenarse el buche con su pellejo. No obstante, el Fusta supera el paso y se encamina por el dique, que en este punto se divide en dos. Nosotros seguimos la ramificación de abajo hasta alcanzar la maraña de setas que se ve al final. No obstante, el croquis anterior parece indicar que hay que encaramarse al dique superior, sin llegar a las setas.






Antes de llegar a esta colección de "cantos" queda superar el último desafío de la Gran Diagonal. Se chapa una reunión correspondiente a otra vía y se procede a ejercitar el sentido del equilibrio y la capacidad de estiramiento de nuestro cuerpo, con el objetivo de evitar una sección donde el dique ha quedado reducido a una mancha en la pared. Una vez superado este pequeño escollo sólo queda disfrutar de los caprichos del granito. Seguimos por el dique inferior hasta situarnos en la vertical de la escalera de "setas", la cual nos conduce a la reunión final de la escalada.

En mi opinión, cotaría la vía de V+ en su primer largo y de 6a en su segundo, teniendo en cuenta que la continuidad es escasa y la dificultad se concentra en tres o cuatro secciones.

Tras un apretón de manos y algunas impresiones, muy positivas, de la vía y de nuestro reencuentro clasiquero, emprendemos en descenso, el cual te dejará en la seguridad del suelo en dos rápeles muy agradables.

Después de tomar agua y comer algo, toca hacer algo muy importante. Red Montañas está recopilando las fotos para su iniciativa "Montañas en Red-2012", la cual pretende sensibilizar a la sociedad y a la clase política de nuestro país de la importancia que tiene que se dicten políticas activas de protección y conservación de los entornos de montaña nacionales. Nosotros queremos homenajear a nuestra querida Pedriza haciéndola partícipe de tan honorable misión!



Para finalizar, comentar que la Gran Diagonal es un viote que cumple todos los requisitos de un montañero clasiquero. Una vía totalmente natural, que busca las debilidades de la roca, en un entorno tranquilo y asalvajado, lejos de las aglomeraciones que se generan en algunos sectores de La Pedriza. Así que os recomendamos a todos un paseo por la zona y una bonita escalada en este risco!

Mucho Monte!!

lunes, 27 de febrero de 2012

Retorno a la Pedriza. Sur Clásica del Cancho de los Muertos.





Después de demasiado tiempo alejados de nuestro particular y hermoso jardín pétreo, Alfredo y yo mismo (Rodro), enfilamos hacia uno de sus riscos más emblemáticos: el Cancho de los Muertos.

Este curioso afloramiento granítico ocupa un lugar privilegiado en el valle que corta la Pedriza, lo que lo hace perfectamente visible desde casi cualquier punto del parque. Además, la caprichosa morfología del picacho, semejante a un tornillo, invita a nuestro ojos a posarse en su cara sur. No somos los primeros...su nombre viene, cuenta la leyenda, de la infame costumbre que tenían los bandoleros que habitaban el laberinto pedricero de arrojar desde su cumbre a traidores y demás víctimas. Si es cierto, tenían madera de escaladores!

La idea es meter algún cacharro en una de sus vías más clásicas, la Sur Clásica (V), y después seguir con alguna más complicada.

Tras el pateo de rigor, en el que noto la pérdida de forma, a diferencia de Alfredo que va como un gamo, organizamos el material para la ascensión, disfrutamos de la perspectiva que ofrece este delicioso balcón pedricero y mi compañero se lanza al ataque.

viaclasica.com

La vía es muy obvia y recorre en dos largos la cara sur del Cancho enlazando las debilidades estructurales de la pared. Así pues, la ascensión comienza por un canalizo bien amplio y que se protege estrangulando una seta. Desde este punto la tónica es similar. Pasito en oposición, buenos emplazamientos para los seguros flotantes, algún taquito de madera y clavos añejos nos transportan a los años de la nostalgia.



Alfredo resuelve con determinación y tomándose su tiempo. Es necesario desoxidar las cualidades del escalador tradicional. Encontrar el lugar correcto para protegerse, elegir el tamaño de friend adecuado, etc. Así que, despacito y con muy buena letra Alfredo asciende hacia nuestro objetivo.


Después de esperar un ratito me toca subir y los nervios me ponen a escalar en modo turbo. Voy evaluando los friends metidos por mi compañero (a petición suya) y disfrutando de un largo encantador y sencillo, cuando me doy cuenta de que casi se acaba la pared y aún no he llegado a la reunión. Que se encuentra encima de un pasaje algo más vertical pero con buenas presas.

Efectivamente, el segundo largo, el mío, es apenas una placa de adherencia de 5 metros, con dos chapas y algunos tallados. Sin demasiados problemas supero la sección más complicada de la vía y en escasos 10 minutos ya estoy recuperado a Alfredo para compartir las sublimes vistas de la Pedriza con mi compañero.



Hemos disfrutado de la escalada, que aunque corta ha sido satisfactoria, sobre todo tras un años sin meter un friend en el granito de nuestra querida Pedra. Nos quedamos un ratito en la cumbre y montamos el rapel, que tras poquitos metros te deja a pie de la cara oeste del risco, donde comenzaremos el destrepe hasta el pie de vía.


Sin duda, la Sur Clásica del Cancho de los Muertos puede meterse en el saco de las vías de iniciación a la "clásica". Es muy recomendable para este cometido, pues es muy segura y fácil de proteger, contando con expansiones en su tramo más técnico. Además, al bajar se puede combinar con vías de deportiva o alguna otra clasicorra del risco.


Por todo esto, el Cancho se merece otra visita, esta vez con ojos puesta en su "Delicia francesa".

Mucho Monte!

jueves, 11 de marzo de 2010

Espolón Soplapollas...

La luz del Sol baña las creativas formas pedriceras en esta mañana de febrero. Calienta la roca, algo que en otras ocasiones no nos preocuparía tanto, pero nuestro objetivo del día, el Espolón Soplapollas, requiere de una temperatura óptima para la adherencia, pues la escasez de seguros que osteta esta vía no permite muchas caídas.
Tras dos horas de caminata, con las pérdidas obligatorias, llegamos al risco de las Oseras. Un conjunto de espolones individualizados por juegos de fisuras. Con un granito muy vertical, de grano grueso y caprichoso. La única pega es la altura del peñasco, al que le faltarían unos largos más para ser uno de los mejores riscos de La Pedriza.
Rápidamente, el Fusta y yo nos ponemos manos a la obra. Comienzo el primer largo, bastante largo y protegido por un puñado de bolts, eso sí, de buena calidad. Este largo es una maravilla de tensión y técnica de la adherencia. Su dificultad es de 6a+, bien aderezado de factor psicológico. Según surcas la llambría van saliendo pequeños relieves por los que progresar, aunque la concentración y la calma serán herramientas imprescindibles para lograr escalar este intenso largo.




El segundo largo se gana Fusta. 6a disfrutón, técnico y expuesto. Por el que subir gozando del Espolón Soplapollas sobre sus balmas y microaccidentes topográficos, que con atino permiten ascender hasta la tercera reunión.


Desde este punto muchas cordadas acaban la escalada, como atestigua la colocación de maillones rapelables en la reunión, sin embargo, queda un último largo de V.
Esta tirada comienza con un pequeño resalta de dificultad antes de perder verticalidad, hasta alcanzar un árbol donde montar reunión.


Para bajar será necesario destrepar por una canal que discurre a la derecha, según descendemos, de un 6b, en un punto concreto aparece un resistente puente de roca, recién equipado, por el que, utilizando cuerdas de 70 metros, rapelamos directamente hasta el suelo.
Tras esta mítica vía pedricera, Fusta y yo estamos muy contentos, por haber escalado la famosa ruta y por haber descubierto un rincón de gran belleza que era desconocido para ambos. Comentamos los pormenores de la escalada mientras organizamos las mochilas y decidimos bajar a Cantocochino por un camino que lleva directamente al Tolmo, un maravilloso sendero para recorrer al atardecer, con el arroyo cantando a nuestro costado y las cascadas congeladas brillando a nuestro paso. De esta guisa llegamos sonriendo al coche, el final y principio de futuras aventuras.


Mucho Monte!!!

lunes, 15 de febrero de 2010

Pingüinos y Buitres en La Pedriza

Este fin de semana, viendo las buenas condiciones para probar la adherencia pedricera, nos dirigimos a desafiar los lisos tumbarrales pedriceros. Así, Pablo, Alfredo, Laura, Fusta y yo mismo, pusimos toda la ilusión posible en una maravillosa jornada de escalada.
Un equipo fue a las placas del Canalla, a practicar la ténica de adherencia y Fusta y yo nos pusimos rumbo al sector Pingüino.


Este agradable rincón está en la Pedriza Anterior, justo encima de las Placas del Nueve, lo que da la posibilidad de escalar en ambos sectores en un mismo día.
Llegamos al solitario sector y nos pusimos pies al canto. La escalada en el Pingüino es entretenida y bien protegida, no obstante, la presencia de buitres en las inmediaciones hizo que no pudieramos disfrutar de los grados más comprometidos del sector, que van desde el IV+ al 7b.
Probamos un 6a y 6a+ muy curiosos, empizan por una serie de repisas más romas de los que parecen para desembocar en una típica placa pedricera. Muy entretenidas!!


Después nos pusimos en el 6c, que empieza con unos pasos técnicos plaqueros hasta alcanzar un buen invertido que permite agarrar un canto salvador, sin embargo, aquí empieza la jarana, toca un paso de bloque para salir a la llambría. Muy bonita y variada escalada, sin ningún riesgo de caída.


Se trata de un sector altamente recomendable, pues suele ser solitario, tiene las mejores vistas que se puedan pedir a este urbanizado rincón de la Pedriza y las vías son de grado medio.
¿Qué más queremos para vivir una intensa jornada de escalada deportiva?
Después de las actividades verticales nos reunimos para el tercer tiempo en Casa Julián, donde comentamos las mejores jugadas y alguna que otra anecdota que quedara en suspense hasta próximas excursiones. Sin más, animaros a descubrir esta pequeña joyita y a pasar un buen rato colgado de su granito.
Mucho Monte!!

miércoles, 2 de diciembre de 2009

De cabeza al Hueso…


El otoño en la Pedriza coincide con el final de la lista de aspiraciones verticales que mi compañero Fusta y yo firmamos hace casi un año.
Bajo el rutilante follaje otoñal de los robles, que luchan por hacerse un lugar entre las enjutas coníferas, seguimos el tumultuoso arroyo que bordea la autopista de la Pedriza.
Vamos hacia la Peñalarco, uno de los riscos más caprichosos de este museo geológico. Se trata de un arco de roca granítica que desafía a la gravedad con soberbia insolencia y que cuenta en su espolón con uno de los recorridos de mayor belleza y leyenda de este rincón serrano. Su expuesta y voraz chimenea de entrada ha amilanado a más de una cordada y, aunque la dificultad técnica de esta no sobrepasa el V grado, será necesario realizar un ejercicio de valor para superarla.
Por fin estamos ante nuestro reto del día, la vía Fulgencio o Espolón del Hueso, nombre con que los escaladores conocen al monolito. El itinerario marca una dificultad máxima de v+/6a en su segunda tirada, sin embargo, la principal penalidad reside en reptar unos 18 metros hasta el único seguro fiable que presenta su primer largo, la famosa chimenea.
Mi compañero Fusta es el encargado de lanzarse a la lucha. Se encaja entre el gran arco y la llambría y empieza a ascender como el instinto mejor se lo indica. A los pocos metros existe la posibilidad de asegurar con un alien, pero solo será providencial para la psicología del escalador. Fusta vence estos claustrofóbicos metros hasta que la estructura pétrea cede verticalidad y es posible salir de sus fauces para ascender en oposición cómoda y con sendos reposos. Esta sección del largo es agradable, aérea y la más recomendable. Hasta alcanzar el único spit que surge oportunamente antes de enfrentar los movimientos más penosos y complicados. Es necesario volver a introducirse en la chimenea, pero el granito muestra pocos relieves así que manos, piernas y espalda tendrán que trabajar duramente para arrastrarse, mientras ganamos altura y alcanzar la reunión.




Ahora es mi turno de enfrentar al Hueso, me toca el estético segundo largo. Escenario de míticas y hermosas fotografías pedriceras. Este discurre insolentemente por el espolón de la formación granítica. Primero escalo hacia una fisura muy clara que recorre el flanco izquierdo, utilizo un Camalot del 3 para proteger el paso. Posteriormente, ya a lomos del Hueso, sigo recto persiguiendo la seguridad de los spits hasta situarme bajo un pequeño techo de forma triangular. Meto los dedos en los agujeros de su base, probablemente labrados por el trajín de las clavijas que pusieron otros antes de que nosotros pasáramos por aquí. Poco a poco, luchando contra la verticalidad de la sección, continuo ascendiendo. Localizo otro resto de las aventuras pasadas, unos tallados. Sin utilizarlos logro superar el tramo para arribar a la seguridad del relevo. Contemplando los colores que el otoño deja en la Pedriza, aspirando el refrescante aroma del arroyo y escuchando las plumas de los buitres cortar el frío de noviembre aguardo a que llegue el Fusta.





Es una pena que los siguientes largos pierdan entidad, sin embargo, no olvidemos que bajo nuestros pies quedan dos tiradas maravillosas, con una personalidad apabullante, donde habrá que desplegar nuestras mejores artes, tanto corporales como mentales. Fusta vuelve a la carga. Con la tranquilidad de haber dejado atrás lo más complicado se sumerge en una placa tumbada, protegida por algún parabolt solitario, que desemboca en un mar de setas rocosas donde agarrarse y ahorcar con cintajos.



Nuestro último largo del día me lo doy yo. Un murete verde surcado de buenos asideros y con algunos seguros. Una tirada para disfrutar de la atmósfera que nos envuelve, sonreír por la escalada que queda en nuestro recuerdo y agradecer el hermosos momento que hemos compartido atados por la cuerda.



Una vez asegurados en la reunión, nos felicitamos por la escalada, comentamos los largos que hemos escalado y fantaseamos con las próximas y futuras aventuras montañeras que nos esperan juntos. Aunque el Hueso no posea una cumbre alzada al cielo, la belleza del itinerario y la singularidad de su naturaleza convierten a la Fulgencio en una de las vías más hipnóticas de la Pedriza.



Desde la siguiente reunión existen dos opciones. La primera, es seguir un largo más para después rapelar por las vías que dejamos a nuestra izquierda. La segunda, la que nosotros elegimos, hacer una travesía, expuesta pero fácil, para ganar una reunión que se vislumbra a nuestra derecha. Perteneciente a la línea que sigue la vía Lucas, esta opción nos depositará después de un espectacular rapel de 60 metros en el suelo. Todo un lujo para terminar una de las ascensiones más míticas de nuestro particular vergel geológico.





Mucho Monte!!!!

domingo, 19 de abril de 2009

Placa de las Mesas



Aprovechando la tregua que abril "aguasmil" nos da ste domingo, Fusta y yo tiramos hacia un sectorcillo desconocido para nosotros, q ademas cuenta con el aliciente de no tener que madrugar para llegar, pues se encuentra en las estribaciones de La Pedriza y no es necesario apurar el estacionamiento, hablo de la Placa de las Mesas.
Para llegar a este encantador sector tenemos que desviarnos por una vía pecuaria que surge en el km 20 apox. de la carretera que conecta Soto con Manzanares, trás unos kms llegamos al Canto del Berrueco, piedra cónica y afilada muy característica, justo antes de alcanzarlo nos desviaremos hacia la izquierda para aparcar en una pradera, justo en frente de la finca Los Algives.
Seguimos por la izquierda de la valla de la finca, cruzamos un arroyo, a los pocos minutos tomamos un sendero que parte a la derecha y, ganando altura entre jarales, caminamos hasta alcanzar un gran enebro muerto, muy caracterítico por su corteza grisácea, en este punto tornamos a la izquierda y seguimos el camino, cruzamos unos cobertizos hasta alcanzar unas preciosas praderas, en este punto, a nuestra derecha veremos la placa.



El lugar es de una tranquilidad y belleza asombrosa, nada más llegar nos encontramos con las reinas de La Pedriza, las cabras, cuyas cabriolas nos dejan embobados un buen rato que aprovechamos para observarlas y sacar alguna foto. Estas mesas de hierba coronan un pequeño valle con una panorámica muy bonita sobre las fresnedas y encinares del piedemonte serrano.



Después de tanta contemplación vamos al trabajo, el sector cuenta con pocas vías, cuya dificultad estriba en los primeros metros, por lo que la continuidad no será uno de sus fuertes. Además el mal pedricero de las chapas desaparecidas ha llegado a este pequeño rincón, dejando las vías bastante expuestas pero escalables, ya que los pasos duros se encuentran bien protegidos mientras que las parte más sencillas de los itinerarios aparecen algo desangeladas.



Empezamos calentando en el 6a moderno de la placa, una salida sobre regletas deja paso a la placa pedricera con buenos relieves, esta será la tónica general del sector.



De aquí pasamos a los 6b, con movimientos precisos y bonitos sobre canto pequeño antes de llegar a las placas de adherencia.
En mi opinión la vía de este saco que se sitúa a la derecha de la chorrera es la más bonita del sector, una entrada bien vertical sobre buenas regletas hasta alcanzar una pequeña seta donde relajarse y acomodar los pies. Me gustó esta vía por ser más mantenida que las demás, trás superar el crux seguimos escalando por regletitas y relieves que siguen un tramo de la pared más claro y adherente. Una belleza muy disfrutona y entretenido.



La dificultad máxima del sector la ostentan dos 6b+, uno de ellos, Open Whopper, de gran calidad. Este se encuentra a la izquierda de una chorrera negra. Empieza con una regleta lateral muy buena para mano derecha y otra algo peor para la izquierda, un par de movimientos para colocar los pies y salir airoso de la zona más vertical, en este punto toca afrontar una placa muy lavada por el agua, con pequeñas regletas y muy mala adherencia hasta alcanzar la reunión.



En resumen, la Placa de las Mesas merece una visita, es un rincón muy mágico de La Pedriza, con un paisaje diferente y maravillosa tranquilidad. No es tanto sus vías, que sin ser una maravilla tampoco se las puede despreciar, como por el entorno y la oportunidad de conocer nuevos berrocales pedriceros, con praderas escondidas y riscos completamente extraños a nuestros ojos.
Mucho Monte!!!

miércoles, 4 de marzo de 2009

De que color era el Caballo Blanco del Yelmo?...


Volvemos a la carga mi inseparable Fusticiero y yo!!!El viernes, después del pateo de rigor, nos plantamos en la pradera del bello yelmo carpetano. Afianzamos y acomodamos uno de los maravillosos vivac de la zona, donde comemos, nos reimos y tocamos la armónica antes de dejarnos capturar por el sueño.
La mañana siguiente llega cargada de nubes y con bastante frío, lo q nos dificultad la, ya de por sí rigurosa, salida del saco de dormir. Después de un frugal desayuno, pues no tenemos agua ni para el café, nos movilizamos hasta el pie de la vía elegida: la Caballo Blanco.
Menudo espejo granítico que surca esta vía!!!una auténtica maravilla que ha convertido esta ruta en una de las clásicas indiscutibles del carismático peñasco.
La vía se divide en cuatro largos, cotados como 6a/V+/V+/6a, aunque puede variar la graduación esta me parece la más correcta, ya sabemos que es algo orientativo, sobre como los escasos seguros fijos de los que goza la Caballo, unos 3 por largo, que sobre todo te guiarán por la lisa llambría.
La primera tirada es una maravilla, comienza por una plaquita de adherencia de unos 3 mts, se tiene q dar a pelo pero no es demasiado complicada (V+), además la adherencia que traia el frío hizo que nos sintieramos muy seguros desde el principio. Superamos este tramo y llegamos a una bavaresa bastante vertical pero con buen canto, lo que facilita su ascensión (IV+), además aqui los friends entran a cañon, nosotros utilizamos un 2 y un 3 de camalot, creo recordar. Esta sección termina conviertiendose en una bavaresa invertida, para mi lo mas díficil del largo, ya que al principio el canto desaparece, progresamos, asegurados por indestructibles parabolts, hasta llegar a un desplomito más amenazador que complicado, pues cuenta con un buenísimo agarre para superarlo, imagino q la altura será un buen aliado para superarlo. Es un largo de 5 estrellas, probablemente de los mejores que puedes encontrar en las vías de dificultad media del Yelmo.

El Fusta se encarga del segundo largo, en este punto ya nos encontramos ante la gran placa. Aqui los friends ya no hacen falta. Se equipa con cuatros expresses y sigue las chapas oscuras con tendencia a la derecha, tres concretamente. Con adherencia y buena letra Fusta va superando poco a poco el largo, poniendo cintas largas para evitar el rozamiento. Este largo te pone las pilas en lo que será la tónica general de lo que resta de la Caballo.

Tercera tirada, me preparo para salir de la reu. Famosa por su comprometida travesía. La salida tiene algún pasito fino (V+), encontramos tres chapas, una de las cuales se aleja hacia la izquierda, nosotros la utilizamos pero no sabemos si pertenece a la vía, una vez superada la última comienza la travesía a derechas, que aprovechando las irregularidades del Yelmo se queda como un taquicárdico V, en el q pesa más la cabeza y la mitología que envuelve a esta vía que la dificultad. El truco es no subirse demasiado e ir escalando despacito y con buena letra.

El último largo le toca al Fusta, una salida por un espoloncito, protegido por un parabolt, que goza de algunos buenos garbanzos y de bastante verticalidad (6a). A partir de aqui la cosa empieza a tumbar, encontramos otro seguro fijo y tiras intuitivamente por lo más sencillo hasta llegar a las tumbadas llambrías que coronan el Yelmo, allí aparece una reunión donde asegurar al compañero.

Ya en el vértice nos damos la enhorabuena por las últimas y buenas vías que estamos almacenando en la memoria!!una preciosa panorámica de Madrid y La Pedriza acicalan el momento. Sonrisas y bonitas palabras es lo único que cabe en estos momentos de montaña.
Unos copos de aguanieve nos deciden a empezar la bajada por la Valentina y a pensar en la próxima aventura que nos espera.

Mucho monte!!!

martes, 24 de febrero de 2009

Este del Pájaro o Pedro Ramos


Este maravilloso domingo de febrero, el Fusta y yo, nos pusimos de camino al Pájaro, emblemático risco pedricero, para repetir su famosa vía Este o Pedro Ramos.
Abierta en los 60 por un joven Pérez de Tudela y compañía tubo el honor de ser uno de los itinerarios más deseados por los escaladores madrileños, principalmente por su famoso largo llamado "Columna de Hércules", un V de setillas, expuesto y aéreo, que ha visto florecer y marchitarse chapas, cáncamos y demás hierros.
Para llegar al Pájaro seguiremos la autopista de la Pedriza, pasando de largo el punte que gira hacia el refugio, trás un pequeña subida encontramos un vivac muy trabajo y una curva fuerte a la derecha, pocos metros después surge un sendero a la derecha que baja al arroyo, lo cruzamos y seguimos los hitos hasta plantarnos en la repisa de la cara sur, bordeamos el risco, ascendemos, con algún pasito delicado por la canal este y nos plantaremos al pie de la imponente vía.
El primer largo, aunque no goza de la historia de la mencionada Columna, te pondrá las pilas con un pasito de oposición y estiramientos graduado como 6b\A0, muy bien protegido por dos parabolts, después de sudar, nada más comenzar la escalada, nos enfrentamos a una travesia con cantitos muy vertical, un parabolt, para toparnos con un sistema de fisuras, algo desplomadas,con buen canto y dos clavos que en algún momento roza el sexto grado.




El segundo mítico largo de la Columna de Hércules, empieza con una travesía (V/V+), protegida por algún clavo, en la que llevaremos las manos por buenos romos y los pies en adherencia hasta alcanzar las setas de la Columna (V), en este punto desaparecen los seguros fijos pero existe la posibilidad de meter algún friend pequeño en el lado izquierdo del largo.





Los largos tres (IV+) y cuatro (III( nos dejarán raudos en la reunión del cuello del Pájaro, estos largos son expuestos pero muy fáciles, el tercero sigue por una evidente ascensión con multitud de setas hasta una canal donde montaremos reunión en un árbol, y el cuarto, después de superar un techo sencillo, a lomos del pájaro siguiendo una fisura y más setas.
El último largo, hasta la cima del risco, es una trepada de IV grado sin seguros pero muy sencilla. Merece la pena dárselo para alcanzar la cumbre de tan emblemático peñasco pedricero.

El destrepe del Pájaro es sencillo, un rapel de 20 metros nos depositará en el Salón del Pájaro, en este punto podemos elegir entre bajar hacia la izquierda, por la brecha norte, peligrosa con nieve y algún destrepe de IV grado, o bien, tirar hacia la derecha, y bajar andando por la canal este, también con algún destrepe delicado, para alcanzar el pie de la cara este.
La verdad es que es una vía maravillosa, toda una lección de humildad para los escaladores modernos ya que resulta complicado imaginarse como subían por aqui con botas y el material del que disponian en los años 60. Muy recomendable y de grado más que asequible, ya que existe la opción del A0, lo que si es necesario llevar son los nervios templados para subir con pocos seguros y mucha verticalidad a nuestro alrededor.
Mucho monte!!!