sábado, 17 de mayo de 2008

Adrenalina Superior!

El objetivo, volvía a ser una vía del Pico de la Miel, precioso monolito surcado de fisuras, diedros y bavaresas, que lo han convertido en un gran descubrimiento. Esta vez nos plantábamos en sus pies Jonás, Chabo y yo, con la intención de atacar la vía Adrenalina Superior.

Después de cotillear algunas guías y croquis nuestras dudas sobre el itinerario no se habían disipado, pero como tiene parabolts pues me sentía muy confiado. El condicionante para hacer esta vía era un largo de 6a+ que prometía ser maravilloso, además de buenos seguros, aunque algo alejados, según la guía.

Después de un atasco de una hora y media, por culpa de un camión que cayó por un puente cuyo conductor fue rescatado por unos escaladores que se dirigían al Pico de la Miel, de todo esto nos enteramos por los periódicos. Nos plantamos en el parking y 20 minutos después a los pies de la Adrenalina.

Tengo que decir que esta era la primera experiencia de largos para Jonás, así que nos tomamos nuestro tiempo para contarle las técnicas de cordada, como montar reuniones, como rapelar, es decir, lo básico para emprender una aventura vertical.

Ese día sólo llegamos a la gran repisa del primer largo porque Jonás iba un poco lento y la noche se nos echaba encima, decidimos sentarnos a esperar y rapelar las luces de Madrid como telón de fondo.

Segundo intento, esta vez sin opción de retirada, vamos el Chabo y yo.

Con cintas Express y un camalot del 0.4, empiezo el primer largo por una bavaresa de dedos muy, muy bonita, aquí utilice el friend, ya que el primer seguro está bastante alto y no quería picar suelo en caso de caída, el paso mas complicado es al salir a la placa, pero ya estas asegurado por un indestructible parabolt. Sigues por una placa que tiene alguna regletita y algún pasito de adherencia, pero los seguros fijos abundan. Encuentras una reunión, que utilice para chaparme con una Express extralarga, por esto del rozamiento, y un poquito más arriba aparece ya la repisa y la reunión cómoda y agradable. Este largo, está graduado de V+, y lo considero atinado.

El segundo largo, es el temita de la historia. Empiezas hasta llegar a un techo fisurado y protegido por un cordino, aquí los movimientos son realmente bonitos y espectaculares, una vez superado este tramo llegas al plato fuerte, una pared vertical con regletitas buenísimas que termina en una placa de escamas romas que presentan algún problema, aún así, los parabolt siguen presentes, así que puedes caerte. Que maravilla, los dedos encajan perfectamente en el macizo granito, los pies abundan, la verticalidad aliña la acción con algo de miedo y espectacularidad, tras un paso a ciegas y una pequeña pérdida de equilibrio, que logre solventar, me planto en la siguiente repisa, donde aseguro a mi compañero.

La guía considera 6a+ este largo, pero yo creo que debe salir 6a, me pareció más fácil que la Julito, aunque como no era adherencia…pues es otra historia.

El tercer largo, también lo di yo de primero, el Chabo no estaba en su mejor día en cuanto a motivación, aunque estrenara gatos. Este largo tiene una salida con canto pero bastante potente, tienes un parabolt encima de un desplome pero después salí por la izquierda, a partir de allí encuentras 2 o 3 seguros más, pero hay mucho y buen agarre para pies y manos.

Después de unos lindos movimientos llegas a una repisa muy grande, yo tarde un buen rato en encontrar los seguros para montar el rapel, pero estos se encuentran en una plaquita justo enfrente de donde sales, en un bloque muy grandote.

Después de unos minutos disfrutando de nuestra aventura y relajándonos de los vivido, empezamos los rapeles de bajada con la intención de plantarnos en el suelo justo cuando la luna nos iluminara. Ningún problema tuvimos que solucionar hasta el último largo. Lancé la cuerda y empecé a bajar por ella cuando a mitad de largo veo que hay un nudo por el que no podía pasar, suerte la mía al ver un parabolt a unos metros, empiezo a pendulear hasta alcanzarlo, me anclo a el y empiezo a subir el nudo pero cuando estaba a unos metros de mi la cuerda se atasca lo que me imposibilita cualquier maniobra, el cerebro empieza a funcionar y con la cuerda restante le doy metros al nudo para poder descender unos metros más, una vez llegado al nudo empiezo de nuevo el proceso, pendulo hasta una repisa de la vía Ezequiel, y repito la maniobra. Después de unos 15 minutos me planto a pie de vía, sano y salvo, contentísimo mientras veo descender al Chabo que tras un bello paseo por la vertical se planta a mi lado.

Y con la alegria de una nueva aventura en nuestros corazones regresamos al bar-restaurante a disfrutar de unas deliciosas tapas que nos den fuerzas para el proximo encontronazo con el Pico de la Miel, magnifico terreno de juegos para dos amigos.

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